Author: Braulio jatar

El Alto Precio de Robarse las Elecciones Por Braulio Jatar Alonso

MADURO ROBA ELECCIONES

El Alto Precio de Robarse las Elecciones Por Braulio Jatar Alonso

La desesperación del régimen de Nicolás Maduro ha alcanzado niveles patéticos. Su reciente convocatoria a “4 millones y medio de milicianos” no es más que una fanfarronería que expone la fragilidad de un gobierno ilegítimo que se aferra al poder tras haberse robado descaradamente las elecciones de julio pasado.

“El presidente Trump ha sido muy claro y consecuente, está dispuesto a utilizar todos los recursos a su alcance para impedir que las drogas ingresen a nuestro país”, declaró un funcionario estadounidense. Esta postura contrasta radicalmente con la benevolencia que mostró la administración Biden, que liberó a Alex Saab y a los sobrinos de la primera dama venezolana vinculados con el narcotráfico y les devolvió al país, dejando al régimen sin credibilidad alguna en los archivos del Pentágono.

La cifra de 4.5 millones de milicianos es absolutamente absurda. Cualquiera que conozca la realidad venezolana sabe que estas supuestas milicias carecen de capacidad operativa, logística, armamento y, sobre todo, de los números que Maduro pretende proyectar. “Maduro argumentó para justificar la convocatoria que el país debe estar preparado frente a posibles ataques de Estados Unidos”, pero la verdad es que esta es una maniobra desesperada de distracción.

El país conoce perfectamente que en julio del año pasado Maduro fue derrotado de manera aplastante en las urnas. Su empecinamiento en burlarse no solo de la voluntad popular, sino también de los intentos de mediación internacional, ha cerrado dramáticamente el espacio político. Incluso los esfuerzos del propio Trump (en su primer mandato) para rescatar la democracia venezolana quedaron en letra muerta ante la obstinación del régimen.

“El régimen de Maduro no es el gobierno legítimo de Venezuela, sino un cartel del narcotráfico”, estableció claramente Washington. Esta caracterización no es retórica vacía; refleja una realidad que ni Estados Unidos ni los socios naturales del régimen pueden ya ignorar.

El despliegue de tres buques de guerra estadounidenses hacia aguas venezolanas simboliza este nuevo paradigma. “Este domingo se prevé que los 3 buques de guerra desplegados por el mar Caribe lleguen al límite de las aguas territoriales venezolanas”. No se trata de una amenaza vacía, sino del reconocimiento de que las condiciones solo pueden ser impuestas desde Washington.

La respuesta de Maduro ha sido predecible: “El imperio se volvió loco y ha renovado como un refrito podrido sus amenazas a la paz y a la tranquilidad de Venezuela”. Pero sus gritos no pueden ocultar que su llamado a “todos los milicianos, todas las milicianas del país, de todos los reservistas del país y de todo ciudadano y ciudadana que quiera dar un paso al frente” suena más a súplica que a demostración de fuerza.

El alto precio de robarse las elecciones se está cobrando inexorablemente. Maduro puede convocar a fantasmas y amenazar con milicias inexistentes, pero la realidad es implacable: su tiempo se agota. “Hoy con esta convocatoria Maduro busca mostrar fuerza interna mientras que Estados Unidos refuerza su presencia en el Caribe”, pero nadie se engaña sobre quién tiene la verdadera fuerza.

El espacio para negociaciones se ha cerrado definitivamente. Ya no hay mediaciones posibles ni salidas elegantes. Solo quedan las condiciones que Trump imponga desde Washington para un régimen que eligió el camino de la confrontación sobre el de la legitimidad democrática.

El efecto pinza de la criminalidad inmigrante

Golpear al Cartel de los Soles Por Braulio Jatar Alonso | Notiamérica La decisión del presidente Donald Trump de autorizar al Pentágono a usar fuerza militar contra el Cartel de los Soles no es solo una medida contra el narcotráfico: es un mensaje directo al corazón del régimen de Nicolás Maduro.

El efecto pinza de la criminalidad inmigrante

Por Braulio Jatar Alonso – Para Notiamérica

En los últimos años, en mis conversaciones con políticos, empresarios y trabajadores, tanto chilenos como extranjeros, se repite un tema que no deja de preocupar: el trato que reciben los inmigrantes, en especial los venezolanos desplazados. Detrás de cada rostro y cada historia hay un patrón que se repite con crudeza. Estas personas huyen de un Estado que ha vaciado de contenido los derechos fundamentales.

La comunidad internacional y las más prestigiosas organizaciones de derechos humanos han documentado hasta el cansancio cómo en Venezuela se han desmantelado las garantías mínimas, sumiendo a millones en la desesperación. Persecución política, colapso económico, inseguridad alimentaria y sanitaria… todo empuja a salir, no por voluntad, sino por necesidad extrema.

Pero cuando ese desplazado cruza la frontera y llega al país que se supone lo acogerá, se encuentra con otra realidad, tan áspera como la que dejó atrás. En Chile, y en otros destinos, es recibido con políticas indolentes, trabas legales y un estigma inmediato. La forma en que entró —muchas veces por pasos no habilitados— lo marca desde el primer día, y la sombra del Tren de Aragua lo persigue aunque no tenga vínculo alguno con el delito.

Aquí es donde aparece lo que llamo el efecto pinza: la presión simultánea desde dos lados. Por un extremo, el Estado de origen lo expulsa en condiciones de máxima vulnerabilidad. Por el otro, el Estado receptor le cierra las puertas, lo criminaliza y le niega un camino claro de integración.

Esta doble presión funciona como las mandíbulas de una herramienta que aprieta sin dar salida. Desde un lado, empuja la necesidad; desde el otro, bloquea las oportunidades. El resultado es un espacio intermedio en el que el migrante queda atrapado, sin derechos, sin identidad legal y sin posibilidad de ganarse la vida de forma digna.

Es en ese vacío donde el crimen organizado encuentra terreno fértil para reclutar. El Tren de Aragua y otras bandas no necesitan crear la vulnerabilidad: les basta con aprovecharla. El Estado que expulsa sirve el plato, y el Estado que recibe lo condimenta con exclusión y abandono.

Este efecto pinza no es solo un drama humanitario. También es una amenaza directa a la seguridad y a la cohesión social del país recepto. El populismo antiinmigrante, presente en discursos de todos los sectores políticos, ignora que una migración regularizada y controlada es una palanca para el desarrollo, no un lastre.

Otros países de la región han demostrado que hay alternativas. Colombia ha regularizado a casi dos millones de venezolanos, permitiéndoles trabajar, pagar impuestos y construir una vida. Brasil, con su Programa de Acogida, se ha convertido en un ejemplo de política migratoria eficiente y humanizada.

En Chile, en cambio, se insiste en mirar hacia otro lado, como si ignorar el problema lo hiciera desaparecer. La paradoja es que esa indiferencia, lejos de reducir la criminalidad, fortalece a quienes viven de ella y alimenta al monstruo que tenemos todos que combatir.

Golpear al Cartel de los Soles

Golpear al Cartel de los Soles Por Braulio Jatar Alonso | Notiamérica La decisión del presidente Donald Trump de autorizar al Pentágono a usar fuerza militar contra el Cartel de los Soles no es solo una medida contra el narcotráfico: es un mensaje directo al corazón del régimen de Nicolás Maduro.

Golpear al Cartel de los Soles
Por Braulio Jatar Alonso | Notiamérica

La decisión del presidente Donald Trump de autorizar al Pentágono a usar fuerza militar contra el Cartel de los Soles no es solo una medida contra el narcotráfico: es un mensaje directo al corazón del régimen de Nicolás Maduro. Desde enero de 2025, Trump gobierna y no especula; en este caso ha puesto sobre la mesa una de las pocas cartas que la comunidad internacional ha evitado jugar: el uso de la fuerza.

Conforme a lo señalado por la propia fiscal general de Estados Unidos, no se trata de un cartel independiente que opera a espaldas de las autoridades. Según Washington, el Cartel de los Soles está encabezado por el propio Maduro y por generales que lucen en sus hombros los “soles” que dan nombre a la organización. Esto no es crimen organizado tradicional: es crimen institucionalizado, con las Fuerzas Armadas convertidas en aparato logístico del narcotráfico.

La inclusión del cartel en la lista de organizaciones terroristas globales no es retórica: busca habilitar el marco legal para usar contra ellos la misma fuerza que se empleó contra líderes de Al Qaeda, ISIS y, más recientemente, generales del ejército iraní.

Legalidad y legitimidad
El derecho internacional prohíbe la fuerza armada contra otro Estado, salvo en legítima defensa o por mandato del Consejo de Seguridad. Pero aquí estamos frente a una doctrina que EE. UU. ha aplicado antes: cuando un Estado se convierte en cómplice y motor de amenazas transnacionales, pierde el amparo que tendría un gobierno legítimo. Venezuela no cuenta con un gobierno legítimo. El propio Secretario de Estado Marco Rubio ha señalado que Maduro no es el presidente de Venezuela, ya que usurpa el puesto como producto de un claro y evidente fraude electoral.

En palabras de distintas oficinas federales, el país “es una base de operaciones de un cartel con proyección continental, responsable de inyectar cocaína y, cada vez más, fentanilo en los mercados internacionales”.

Implicaciones regionales
La medida de Trump puede incomodar a gobiernos latinoamericanos celosos de su soberanía, pero plantea una pregunta incómoda: ¿hasta cuándo se tolerará que un régimen ilegítimo de origen desestabilice la región, financie guerrillas y alimente redes de corrupción y violencia? El precedente es claro: si los organismos multilaterales son incapaces de actuar, un Estado que alega estar afectado puede hacerlo de manera unilateral, algo nada nuevo en la historia reciente.

Maduro y el escudo de la “soberanía”
El chavismo, experto en victimizarse, intentará usar cualquier acción militar para reforzar su propaganda de “patria sitiada” y de “antiimperialismo” . Pero, para muchos en el mismo hemisferio, se hace difícil hablar de soberanía cuando quien ostenta el poder lo hace sin presentar las actas electorales ni demostrar el sustento de su fraudulenta victoria.

Conclusión
La legalidad de una acción militar será debatida por juristas, pero su legitimidad se medirá en función de la pregunta: ¿cuánta fuerza es necesaria para obligar a un país a regresar a un Estado democrático y de derecho, en defensa de todos los pueblos del hemisferio?

El ni tan loco Trump o Trump: La Teoría del Loco

Los científicos políticos llaman a esto la "Teoría del Loco", explica BBC Mundo, en la que un líder mundial busca convencer a su adversario de que es temperamentalmente capaz de cualquier cosa

El ni tan loco Trump o Trump: La Teoría del Loco

Por Braulio Jatar
Para El Tiempo Latino de Washington

Un reciente análisis de BBC Mundo puso el dedo en la llaga de algo que muchos intuíamos pero pocos habían articulado con tanta claridad: Trump ha hecho uso político de esto; ha convertido su propia impredecibilidad en una estrategia clave y un valor político. Ha elevado la impredecibilidad al estatus de una doctrina. Y ahora la característica de la personalidad que trajo a la Casa Blanca está conduciendo la política exterior y de seguridad. Y está cambiando el mundo.

Los científicos políticos llaman a esto la “Teoría del Loco”, explica BBC Mundo, en la que un líder mundial busca convencer a su adversario de que es temperamentalmente capaz de cualquier cosa, para extraer concesiones. La estrategia fue perfeccionada por Richard Nixon, quien le dijo a su jefe de gabinete: “La llamo la Teoría del Loco, Bob. Quiero que los norvietnamitas crean que he alcanzado el punto en el que podría hacer cualquier cosa para parar la guerra”.

La doctrina expansionista de Trump 2.0

En su segundo mandato, Trump ha desplegado esta estrategia con ambiciones territoriales que habrían sonrojado a cualquier presidente del siglo XIX. Cuando un periodista le preguntó si podía descartar el uso de la fuerza para recuperar el Canal de Panamá o apoderarse de Groenlandia, su respuesta fue categórica: “No me voy a comprometer a eso, no”.

Como documenta BBC Mundo, Trump empezó su segundo mandato abrazando al presidente ruso Vladimir Putin y atacando a los aliados de Estados Unidos. Su menú incluye convertir a Canadá en el estado 51, recuperar el Canal de Panamá y comprar Groenlandia. Trump anunció que estaba preparado a considerar el uso de la fuerza militar para anexionar a Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca. Una serie de mensajes filtrados revelaron la cultura de desdén en la Casa Blanca por sus aliados europeos, con el secretario de Defensa Pete Hegseth escribiendo: “Comparto completamente su asco de los europeos gorrones”.

¿Estrategia o temperamento auténtico?

Pero, ¿es una estrategia que puede funcionar contra sus enemigos? Y, ¿podría su defecto estar en que, en lugar de ser una engañosa movida diseñada para burlar adversarios, en realidad está basada en rasgos característicos bien establecidos y claramente documentados?

Varios líderes del lado opuesto a los valores e intereses norteamericanos como Gadafi, Saddam Hussein y Hitler fueron categorizados como seguidores de la teoría del “madman”. Todos sus casos demostraron que, al final, esta estrategia no les fue útil.

El precio de la imprevisibilidad

Detrás de la aparente irracionalidad, existe un cálculo geopolítico. Las ambiciones territoriales de Trump se insertan en el “retorno de la geopolítica”, donde los chokepoints ( también llamados cuello de botella es un lugar de interés estratégico en el que una ruta se estrecha ) ganan importancia estratégica. Groenlandia controla rutas árticas hacia Asia, mientras que por el Canal de Panamá pasa 5% del comercio mundial.

Pero la investigación sugiere que parecer “loco” erosiona la credibilidad de un líder y socava los intereses de política exterior a largo plazo. La teoría del “madman” no es realmente estratégica: es simplemente un sin sentido.  

Su defecto podría estar en que, en lugar de ser una engañosa movida diseñada para burlar adversarios, en realidad está basada en rasgos bien marcados que hacen su comportamiento más predecible.

La pregunta ya no es si Trump está loco o cuerdo. La pregunta es si el mundo puede permitirse el lujo de averiguarlo.

Braulio Jatar recibe a esposo venezolano “funado” por su esposa y medios chilenos

El video, en este ambiente polarizado, xenófobo y racista que inunda el ambiente cibernético, tomó vida propia.

Braulio Jatar recibe a esposo venezolano “funado” por su esposa y medios chilenos

Por Braulio Jatar

Lo que debería ser un asunto privado producto de dos personas sin connotación pública —ella una ciudadana chilena trabajadora como millones y él un venezolano inmigrante trabajador como miles— ninguno de los dos es conocido públicamente, tiene relevancia comunicacional por sí mismos, no son personalidades, mucho menos actores de Hollywood o tienen carreras políticas relevantes. Son sólo eso: una chilena y un venezolano como usted y como yo.

Pero en un Chile en donde las métricas han señalado que el tema de la xenofobia nos coloca en un deshonroso primer lugar en las redes sociales con mensajes xenófobicos, quizás montado en esa tendencia, la esposa chilena preparó un video que colgó en sus cuentas personales atacando y desprestigiando públicamente (en Chile esto es “funar”) a su pareja de quien está separada ya hace más de dos años.

El video, en este ambiente polarizado, xenófobo y racista que inunda el ambiente cibernético, tomó vida propia. Y en lugar de matizar la situación o, en razón de no tener el sello de interés público, el debate conyugal lo potenciaron con títulos tales como: “Se esconde como una rata”: una mujer pide ayuda tras ser estafada por esposo venezolano (fuente: 24 Horas). Canal 13 también de Chile presentó una nota en su portal noticioso con el siguiente título: “¿Por qué son tan vividores, tan malas personas?”  “Joven chilena  sse hace viral  por ‘funa’ a venezolano con el que se casó”.

Este es un ejemplo indecoroso de cómo se logra visualizaciones, rating y vistas en redes y medios de comunicación llamados a valores superiores: desatar una jauría mediática contra un joven cuyo delito fundamental es ser venezolano y una mujer colocada en la posición de víctima que tiene como principal ingrediente el ser chilena.

En este contexto, como en muchos otros en los que he participado a través de mi oficina de abogados, recibí la desesperada llamada de este venezolano quien está aterrado de amenazas y temiendo lo peor, ya que las redes y los medios exponen su rostro, su nombre y hasta inclusive la chapa o placa de su vehículo, teniendo todos los elementos para producir un evento que debería ser indeseado o no provocado por quien está llamado a convocar la buena voluntad.

Igual que como hicimos en el caso de Davis Agüero, el conductor de aplicaciones que fue cacheteado por una pasajera sin ningún tipo de justificación —él venezolano y ella chilena—, vamos a hacer todos los esfuerzos por lograr resolver esto de manera amistosa, tal y como lo deberían hacer quienes utilizan las redes para el odio y los medios de comunicación que tienen una obligación superior a la de cualquier particular o ciudadano de a pie.

Hoy, una vez más, hemos tenido que intervenir para proteger a quien la sociedad debería proteger, pero al sentirse desamparado acude a nosotros para intentar resolver en el ámbito jurisdiccional lo que deberíamos haber evitado en el ámbito de la civilidad.

El Cartel de los Soles, designado como grupo terrorista: una verdad que Venezuela ya conocía

El Cartel de los Soles, designado como grupo terrorista una verdad que Venezuela ya conocía

El Cartel de los Soles, designado como grupo terrorista: una verdad que Venezuela ya conocía

Por Braulio Jatar Alonso | Notiamérica

Este 25 de julio, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), declaró al denominado “Cartel de los Soles” como una Organización Terrorista Global Especialmente Designada.

Para muchos, la noticia resulta impactante. Para quienes hemos vivido el drama venezolano en primera persona, no es más que la confirmación —con el respaldo del Estado más poderoso del mundo— de una verdad que el pueblo venezolano conoce y padece desde hace años.

El Cartel de los Soles no es un cartel al estilo tradicional, como los que operan en México o Colombia. Es una estructura criminal que se ha incrustado en el propio aparato del Estado, dirigida desde las más altas esferas del poder militar y político.

Su nombre proviene de los “soles” que portan en sus uniformes los generales del ejército, muchos de los cuales han sido vinculados por organismos internacionales al tráfico de drogas, al lavado de dinero y a violaciones sistemáticas de derechos humanos.

Que Estados Unidos lo designe ahora como grupo terrorista no es una formalidad simbólica. Es una decisión política y jurídica de enorme impacto. Esta designación implica que cualquier persona o institución que colabore —directa o indirectamente— con este cartel, se expone a sanciones severas, congelamiento de activos y aislamiento financiero internacional.

Pero más allá de las consecuencias legales, este acto revela una verdad profunda: la tragedia venezolana no es simplemente un problema de mal gobierno o autoritarismo, sino de un sistema de poder que se ha institucionalizado como herramienta de control y de permanencia en el poder. No estamos ante un Estado fallido; estamos ante un sistema convertido en “pranato”.

Como venezolano, como abogado, como comunicador, y como ex preso político del régimen de Nicolás Maduro, he denunciado durante años que el país no está gobernado por un proyecto ideológico, sino por una mezcla poder militar,  corrupción inmensa y represión política. Es mucho más peligroso que un régimen autoritario: es autoritarismo sin amarras de ningún tipo.

Esta medida del Tesoro estadounidense debe marcar un punto de inflexión. Ya no hay espacio para las ambigüedades diplomáticas ni para la ingenuidad política. No es momento de seguir normalizando lo que no es normal.  

Porque esto no es solo una sanción. Es, sobre todo, una ratificación: el dolor de Venezuela no es una exageración ni una narrativa política. Y hoy, al fin, el mundo comienza a llamarlo por su nombre.

Wikipedia señala con respecto al Cartel de los Soles: El Cártel de los Soles es una presunta organización criminal encabezada por miembros del Gobierno de Venezuela y de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) desde la década de los años 1990, según algunos medios de comunicación,[1]​cuyo objetivo es el tráfico principalmente de cocaína,[2]​ contrabando de combustible,[3][4]​ control de la actividad minera ilegal en varios estados de Venezuela, con participación directa en la extracción y contrabando de orocoltánpiedras preciosas y otros minerales

¿Es el intercambio de rehenes un alimento al terrorismo?

El pasado 18 de julio de 2025, se consumó un polémico acuerdo trilateral: Estados Unidos, Venezuela y El Salvador realizaron un canje en el que 252 venezolanos

¿Es el intercambio de rehenes un alimento al terrorismo?

Por Braulio Jatar

El pasado 18 de julio de 2025, se consumó un polémico acuerdo trilateral: Estados Unidos, Venezuela y El Salvador realizaron un canje en el que 252 venezolanos, deportados desde EE. UU. a la cárcel de máxima seguridad CECOT en El Salvador, fueron repatriados a cambio de la liberación de 10 ciudadanos estadounidenses y un número indeterminado de presos políticos en Venezuela

Un ciclo peligroso: ¿esto no es financiar a terroristas?

Legitimación por negociación
Iniciativas de este tipo, más allá del valor humano del rescate, envían una señal clara: lo retengo hasta que obtenga beneficios. Los estados se impulsan a practicar lo mismo, incluso si los capturadores son movimientos armados, secuestradores o gobiernos obstructivos.

Política de facto de “pago al secuestrador”
El uso de la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 por Trump permitió deportaciones masivas sin juicio, etiquetadas incluso por un tribunal como contrarias al debido proceso. El canje sirve de justificación: si lo deportamos a El Salvador, luego negociamos. ¿No se convierte esto en un incentivo para futuros secuestros?

Endoso del autoritarismo
Aunque se presenta como “solidaridad humanitaria”, la negociación fortalece a regímenes violadores de derechos humanos, pues demuestran que detener rehenes rinde dividendos políticos —y hasta económicos—. Human Right Watch y otras voces califican las deportaciones y las condiciones en Cecot como violaciones graves

Este canje no tiene precedentes. Puede entenderse como un acto de rescate humanitario, sí. Pero si despreciamos las implicaciones estratégicas, caemos en una política impulsiva que desafía principios éticos y socava la defensa del Estado.
Preguntémonos: ¿a cuánto estamos dispuestos a negociar? ¿Vale el costo incentivar conductas que ponen en riesgo vidas humanas?
El intercambio de rehenes, si no se acompaña de límites claros y políticas responsables de prevención y sanción, puede transformar a los rehenes en simples “cartera negociable” del terrorismo moderno.

La realidad incómoda

Este intercambio puede haberse hecho con las mejores intenciones. Nadie puede negar el alivio de las familias que recuperaron a sus seres queridos. Pero si no ponemos límites claros, si no acompañamos estos rescates con consecuencias reales para quienes toman rehenes, corremos el riesgo de convertir a las personas en simple mercancía.

Al final, la pregunta no es si debemos rescatar rehenes. Por supuesto que sí. La pregunta es: ¿cómo lo hacemos sin crear más víctimas en el futuro? Porque cada vez que premiamos a quien secuestra, estamos financiando el próximo secuestro.

Del Decreto 381 a la Constitución de 2019: la dictadura cubana se escribe en piedra, pero la justifica la candidata de la izquierda chilena

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Del Decreto 381 a la Constitución de 2019: la dictadura cubana se escribe en piedra, pero la justifica la candidata de la izquierda chilena

Por Braulio Jatar Alonso
Abogado, comunicador, expreso político y defensor de derechos humanos

La Constitución cubana de 2019 no es un simple texto jurídico que organiza el poder político. Es, en su esencia, el producto más perfeccionado de una arquitectura legal diseñada desde 1959 para blindar un proyecto de dominación política absoluta.

Su origen se encuentra en el Decreto 381 del gobierno revolucionario de Fidel Castro, un acto fundacional que desmontó la institucionalidad republicana y subordinó el sistema de justicia al poder ejecutivo.

Este instrumento legal, promulgado en 1959 apenas meses después del triunfo de la Revolución, desmanteló el Tribunal Supremo de la República y lo sustituyó por un Tribunal Supremo Revolucionario, cuyos miembros fueron designados directamente por el Ejecutivo

Este decreto, junto a la Ley Fundamental de 1959 que reemplazó la Constitución democrática de 1940, marcó el inicio de una reconfiguración autoritaria del Estado.

La Constitución vigente, aprobada en 2019, no oculta su naturaleza. En su preámbulo, proclama que el orden constitucional cubano se guía por el pensamiento marxistaleninista, el legado de Fidel Castro y la “unidad nacional” bajo el liderazgo indiscutido del Partido Comunista de Cuba (PCC).

El texto afirma estar “identificado con los postulados del concepto de Revolución, expresado por nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz”. Desde la primera línea, la Constitución establece un marco de obediencia ideológica incompatible con los principios democráticos universales.

“El sistema socialista que refrenda esta Constitución es irrevocable. Los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios, incluyendo la lucha armada, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución.” (Artículo 4)

Aquí no se protege un sistema político entre otros posibles, sino que se consagra como eterno e inmodificable. Esta cláusula petrifica el modelo ideológico e impide constitucionalmente cualquier transición democrática. Más aún, legitima la violencia en nombre de la defensa del régimen.

“El Partido Comunista de Cuba, único, martiano, fidelista, marxista y leninista, es la fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado.” (Artículo 5)

Esta norma convierte al PCC no solo en partido único de facto, sino en órgano supremo del Estado por mandato constitucional. El pluralismo político no solo está ausente: está proscrito.

“El Estado reconoce la libertad de pensamiento… La libertad de prensa se ejerce de conformidad con la ley y los fines de la sociedad. Los medios fundamentales… son de propiedad socialista…” (Artículos 54 y 55)

Aunque se reconocen formalmente las libertades de pensamiento y expresión, su ejercicio está condicionado al respeto a los fines del socialismo. En la práctica, se trata de libertades vigiladas, delimitadas por la ideología oficial. No hay prensa independiente, ni propiedad privada de medios, ni protección para la disidencia.

A comienzos de 2025, la candidata presidencial de la izquierda chilena y ganadora de las primarias del sector, Jeannette Jara —militante del Partido Comunista desde los 14 años— declaró que “Cuba tiene un sistema democrático distinto del nuestro… hay un partido único, pero no es el único sistema así, y cada pueblo tiene que definir su gobierno”.

Aunque reconoció que Venezuela es un “régimen autoritario”, eximió expresamente a Cuba de esa calificación, atribuyendo su crisis interna exclusivamente a los efectos del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos.

Aceptar ese modelo como una variante válida del sistema democrático es no solo conceptualmente erróneo, sino moralmente peligroso. La democracia no es un decorado institucional ni un slogan cultural: requiere pluralismo político, derechos garantizados y alternancia en el poder.

Corte Suprema Revoca Sanción A Migrante Venezolano “Penalizado” Por Usar Pasaporte Prorrogado

La reciente decisión de la Excelentísima Corte Suprema de Justicia de Chile, que dejó sin efecto la revocación de la residencia definitiva de un ciudadano venezolano por el solo hecho de haber utilizado un pasaporte prorrogado

Por Braulio Jatar Alonso, director Socio de TC Abogados

La reciente decisión de la Excelentísima Corte Suprema de Justicia de Chile, que dejó sin efecto la revocación de la residencia definitiva de un ciudadano venezolano por el solo hecho de haber utilizado un pasaporte prorrogado, representa no solo una victoria legal, sino también un acto de justicia que llega tras años de incertidumbre y vulnerabilidad.

Nuestro representado vivió en carne propia las consecuencias de una política administrativa rígida, que lo sancionó por una condición que no dependía de él. Su caso encarna la doble indolencia que enfrentan los migrantes forzados: la del régimen autoritario que los expulsa y la de los sistemas migratorios que, lejos de ofrecer acogida, desconfían por defecto de sus documentos y trayectorias.

Gracias al trabajo técnico y humano del abogado chileno Ernesto Manríquez —a quien reconozco y felicito por su profesionalismo ejemplar— logramos demostrar ante los tribunales que la prórroga del pasaporte venezolano es un acto legítimo del Estado venezolano, que no constituye adulteración ni falsificación alguna. Así lo entendieron tanto el Ministerio Público, que cerró la investigación penal sin cargos, como la Corte Suprema, que confirmó lo resuelto en primera instancia y restituyó los derechos de nuestro cliente.

Este fallo reafirma principios fundamentales como la legalidad, la buena fe administrativa y el respeto a los derechos adquiridos. Rechazar o revocar residencias por el uso de un documento prorrogado —cuando esa es la única opción disponible para millones de venezolanos— no solo es jurídicamente insostenible, sino éticamente inaceptable.

Chile debe decidir si su política migratoria se guiará por la empatía y el derecho, o por el temor y la exclusión. Este caso debe ser un punto de inflexión. Como abogado, y como alguien que también ha enfrentado el exilio, no puedo olvidar que detrás de cada pasaporte prorrogado hay una historia de desarraigo, lucha y dignidad.

La Corte ha corregido una injusticia. Ahora es responsabilidad del Estado chileno evitar que se repita.

Corte Suprema Revoca Sanción A Migrante Venezolano “Penalizado” Por Usar Pasaporte Prorrogado

Por Braulio Jatar Alonso, director Socio de TC Abogados

La reciente decisión de la Excelentísima Corte Suprema de Justicia de Chile, que dejó sin efecto la revocación de la residencia definitiva de un ciudadano venezolano por el solo hecho de haber utilizado un pasaporte prorrogado, representa no solo una victoria legal, sino también un acto de justicia que llega tras años de incertidumbre y vulnerabilidad.

Nuestro representado vivió en carne propia las consecuencias de una política administrativa rígida, que lo sancionó por una condición que no dependía de él. Su caso encarna la doble indolencia que enfrentan los migrantes forzados: la del régimen autoritario que los expulsa y la de los sistemas migratorios que, lejos de ofrecer acogida, desconfían por defecto de sus documentos y trayectorias.

Gracias al trabajo técnico y humano del abogado chileno Ernesto Manríquez —a quien reconozco y felicito por su profesionalismo ejemplar— logramos demostrar ante los tribunales que la prórroga del pasaporte venezolano es un acto legítimo del Estado venezolano, que no constituye adulteración ni falsificación alguna. Así lo entendieron tanto el Ministerio Público, que cerró la investigación penal sin cargos, como la Corte Suprema, que confirmó lo resuelto en primera instancia y restituyó los derechos de nuestro cliente.

Este fallo reafirma principios fundamentales como la legalidad, la buena fe administrativa y el respeto a los derechos adquiridos. Rechazar o revocar residencias por el uso de un documento prorrogado —cuando esa es la única opción disponible para millones de venezolanos— no solo es jurídicamente insostenible, sino éticamente inaceptable.

Chile debe decidir si su política migratoria se guiará por la empatía y el derecho, o por el temor y la exclusión. Este caso debe ser un punto de inflexión. Como abogado, y como alguien que también ha enfrentado el exilio, no puedo olvidar que detrás de cada pasaporte prorrogado hay una historia de desarraigo, lucha y dignidad.

La Corte ha corregido una injusticia. Ahora es responsabilidad del Estado chileno evitar que se repita.

El Partido Comunista “asusta” a Chile después de primarias

BRAULIO JATAR

El Partido Comunista “asusta” a Chile después de primarias

Por Braulio Jatar – El Tiempo Latino de Washington

Al momento de dar comienzo a las primarias entre los partidos de la izquierda chilena, Carolina Tohá, quien terminó siendo la candidata de los partidos tradicionales de los expresidentes Allende y Lagos, levantó una barrera de entrada al advertir que Daniel Jadue, excandidato presidencial del Partido Comunista y aliado del régimen de Maduro en Venezuela, no podía competir en su sector ya que las bases generales de los partidos impedían alianzas con dictadores. Al final, Jadue no fue el ungido y, por el contrario, el dedo apuntó a Jeannette Jara, exministra del Trabajo del gobierno de Boric.

La selección parecía ser una opción válida para figurar ante lo que lucía ser un triunfo cómodo de la candidata de los expresidentes, tomando en cuenta que Gonzalo Winter, un diputado de la edad de Boric, representaba el disminuido partido del actual presidente, y de último entre los inscritos un candidato de un partido desconocido.

Tohá en el primer año del gobierno de Boric llegó como una bombera a apagar el fuego de un gobierno inexperto que tenía de ministra del Interior (encargada de seguridad) a una médica que fue expulsada de una región a balazos, luego de pretender alzar la bandera de la paz en una zona de históricos conflictos.

El tema de la inseguridad como mayor preocupación

El tema de inseguridad es el de mayores falencias entre los chilenos. Las encuestas la marcan como el mayor problema (por mucho) para los habitantes en Chile. Esta semana la Policía de Investigaciones, conocida como PDI, advierte que los secuestros han aumentado exponencialmente, junto con lo que denominan “portonazos” —se refiere a un tipo de robo de vehículo que ocurre cuando los delincuentes aprovechan el momento en que la víctima entra o sale de su hogar—, y “encerronas”, que ocurren en autopistas o vías rápidas, donde los delincuentes bloquean el paso del vehículo para robarlo.

En este escenario, la señora Jara del partido de la izquierda radical aparentaba servir para adornar unas elecciones internas cuando del lado de la derecha no se pusieron de acuerdo ni tan siquiera para organizar una igual en el bloque antagónico. Los tres “alemanes”, como los llaman a Matthei (hija de un exmiembro de la junta militar), Kast, quien perdió con Boric, y Kaiser, que descarriló la semana política al declarar que “en iguales condiciones justificaría un nuevo golpe con sus consecuencias”, no se pudieron poner de acuerdo para seleccionar uno entre los pares, todos ellos mostrando el mismo guante de hierro para frenar la inseguridad apretando el cuello de los inmigrantes, chivos expiatorios necesarios de todos los males en este Chile.

Los éxitos de Jara como ministra

Volviendo a Jara (la comunista), la añadida a última hora, la que poco puede hablar de seguridad, tenía en la mano unas cartas escondidas por la estridencia de las ofertas populistas para “acabar con la delincuencia”. Ella, a la callada, hablaba de sus éxitos. Durante su gestión ministerial, Jara impulsó reformas significativas que incluyen el incremento del salario mínimo, la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales y una profunda reforma de las pensiones. Estas medidas aumentaron su popularidad y la posicionaron como una figura central dentro del gobierno progresista.

Al cumplir 14 años, la edad mínima requerida, se unió a las Juventudes Comunistas y su primera figuración pública fue como presidenta de la FEUSACH en 1997, donde lideró extensos paros contra el gobierno de Eduardo Frei.

Resultados contundentes

Jeannette Jara ha alcanzado 825.835 votos, el 60,16%. Carolina Tohá consiguió 385.379 votos, el 28,07%. Gonzalo Winter obtuvo 123.930 votos, el 9,85%, y Jaime Mulet 37.659 votos, el 2,78%. La victoria de Jara es contundente.

Es la primera ocasión desde el regreso a la democracia en 1990 que un dirigente comunista alcanza la candidatura presidencial unificada de la izquierda chilena. Según la encuesta Pulso Ciudadano posterior a las primarias, Jara se quedó con el 33,8% de las preferencias, seguida por José Antonio Kast (Partido Republicano) con 17,3%. Evelyn Matthei (Chile Vamos) se ubicó en el tercer lugar con el 16,8%.

El comunismo como “el hombre del saco” El comunismo en Chile es un “hombre del saco” o “bogeyman”, el Coco, también conocido como Cuco, Cucuy o Cuculelé, pero… los éxitos de Jara en lo que algunos perciben como “realidades” de los más necesitados en Chile pueden ser que terminen encendiendo el cuarto oscuro de estos “comunistas” que tanto temen las niñas y niños convertido en adultos votantes.