Opiniones

El Cartel de los Soles, designado como grupo terrorista: una verdad que Venezuela ya conocía

El Cartel de los Soles, designado como grupo terrorista una verdad que Venezuela ya conocía

El Cartel de los Soles, designado como grupo terrorista: una verdad que Venezuela ya conocía

Por Braulio Jatar Alonso | Notiamérica

Este 25 de julio, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), declaró al denominado “Cartel de los Soles” como una Organización Terrorista Global Especialmente Designada.

Para muchos, la noticia resulta impactante. Para quienes hemos vivido el drama venezolano en primera persona, no es más que la confirmación —con el respaldo del Estado más poderoso del mundo— de una verdad que el pueblo venezolano conoce y padece desde hace años.

El Cartel de los Soles no es un cartel al estilo tradicional, como los que operan en México o Colombia. Es una estructura criminal que se ha incrustado en el propio aparato del Estado, dirigida desde las más altas esferas del poder militar y político.

Su nombre proviene de los “soles” que portan en sus uniformes los generales del ejército, muchos de los cuales han sido vinculados por organismos internacionales al tráfico de drogas, al lavado de dinero y a violaciones sistemáticas de derechos humanos.

Que Estados Unidos lo designe ahora como grupo terrorista no es una formalidad simbólica. Es una decisión política y jurídica de enorme impacto. Esta designación implica que cualquier persona o institución que colabore —directa o indirectamente— con este cartel, se expone a sanciones severas, congelamiento de activos y aislamiento financiero internacional.

Pero más allá de las consecuencias legales, este acto revela una verdad profunda: la tragedia venezolana no es simplemente un problema de mal gobierno o autoritarismo, sino de un sistema de poder que se ha institucionalizado como herramienta de control y de permanencia en el poder. No estamos ante un Estado fallido; estamos ante un sistema convertido en “pranato”.

Como venezolano, como abogado, como comunicador, y como ex preso político del régimen de Nicolás Maduro, he denunciado durante años que el país no está gobernado por un proyecto ideológico, sino por una mezcla poder militar,  corrupción inmensa y represión política. Es mucho más peligroso que un régimen autoritario: es autoritarismo sin amarras de ningún tipo.

Esta medida del Tesoro estadounidense debe marcar un punto de inflexión. Ya no hay espacio para las ambigüedades diplomáticas ni para la ingenuidad política. No es momento de seguir normalizando lo que no es normal.  

Porque esto no es solo una sanción. Es, sobre todo, una ratificación: el dolor de Venezuela no es una exageración ni una narrativa política. Y hoy, al fin, el mundo comienza a llamarlo por su nombre.

Wikipedia señala con respecto al Cartel de los Soles: El Cártel de los Soles es una presunta organización criminal encabezada por miembros del Gobierno de Venezuela y de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) desde la década de los años 1990, según algunos medios de comunicación,[1]​cuyo objetivo es el tráfico principalmente de cocaína,[2]​ contrabando de combustible,[3][4]​ control de la actividad minera ilegal en varios estados de Venezuela, con participación directa en la extracción y contrabando de orocoltánpiedras preciosas y otros minerales

¿Es el intercambio de rehenes un alimento al terrorismo?

El pasado 18 de julio de 2025, se consumó un polémico acuerdo trilateral: Estados Unidos, Venezuela y El Salvador realizaron un canje en el que 252 venezolanos

¿Es el intercambio de rehenes un alimento al terrorismo?

Por Braulio Jatar

El pasado 18 de julio de 2025, se consumó un polémico acuerdo trilateral: Estados Unidos, Venezuela y El Salvador realizaron un canje en el que 252 venezolanos, deportados desde EE. UU. a la cárcel de máxima seguridad CECOT en El Salvador, fueron repatriados a cambio de la liberación de 10 ciudadanos estadounidenses y un número indeterminado de presos políticos en Venezuela

Un ciclo peligroso: ¿esto no es financiar a terroristas?

Legitimación por negociación
Iniciativas de este tipo, más allá del valor humano del rescate, envían una señal clara: lo retengo hasta que obtenga beneficios. Los estados se impulsan a practicar lo mismo, incluso si los capturadores son movimientos armados, secuestradores o gobiernos obstructivos.

Política de facto de “pago al secuestrador”
El uso de la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 por Trump permitió deportaciones masivas sin juicio, etiquetadas incluso por un tribunal como contrarias al debido proceso. El canje sirve de justificación: si lo deportamos a El Salvador, luego negociamos. ¿No se convierte esto en un incentivo para futuros secuestros?

Endoso del autoritarismo
Aunque se presenta como “solidaridad humanitaria”, la negociación fortalece a regímenes violadores de derechos humanos, pues demuestran que detener rehenes rinde dividendos políticos —y hasta económicos—. Human Right Watch y otras voces califican las deportaciones y las condiciones en Cecot como violaciones graves

Este canje no tiene precedentes. Puede entenderse como un acto de rescate humanitario, sí. Pero si despreciamos las implicaciones estratégicas, caemos en una política impulsiva que desafía principios éticos y socava la defensa del Estado.
Preguntémonos: ¿a cuánto estamos dispuestos a negociar? ¿Vale el costo incentivar conductas que ponen en riesgo vidas humanas?
El intercambio de rehenes, si no se acompaña de límites claros y políticas responsables de prevención y sanción, puede transformar a los rehenes en simples “cartera negociable” del terrorismo moderno.

La realidad incómoda

Este intercambio puede haberse hecho con las mejores intenciones. Nadie puede negar el alivio de las familias que recuperaron a sus seres queridos. Pero si no ponemos límites claros, si no acompañamos estos rescates con consecuencias reales para quienes toman rehenes, corremos el riesgo de convertir a las personas en simple mercancía.

Al final, la pregunta no es si debemos rescatar rehenes. Por supuesto que sí. La pregunta es: ¿cómo lo hacemos sin crear más víctimas en el futuro? Porque cada vez que premiamos a quien secuestra, estamos financiando el próximo secuestro.

Corte Suprema Revoca Sanción A Migrante Venezolano “Penalizado” Por Usar Pasaporte Prorrogado

La reciente decisión de la Excelentísima Corte Suprema de Justicia de Chile, que dejó sin efecto la revocación de la residencia definitiva de un ciudadano venezolano por el solo hecho de haber utilizado un pasaporte prorrogado

Por Braulio Jatar Alonso, director Socio de TC Abogados

La reciente decisión de la Excelentísima Corte Suprema de Justicia de Chile, que dejó sin efecto la revocación de la residencia definitiva de un ciudadano venezolano por el solo hecho de haber utilizado un pasaporte prorrogado, representa no solo una victoria legal, sino también un acto de justicia que llega tras años de incertidumbre y vulnerabilidad.

Nuestro representado vivió en carne propia las consecuencias de una política administrativa rígida, que lo sancionó por una condición que no dependía de él. Su caso encarna la doble indolencia que enfrentan los migrantes forzados: la del régimen autoritario que los expulsa y la de los sistemas migratorios que, lejos de ofrecer acogida, desconfían por defecto de sus documentos y trayectorias.

Gracias al trabajo técnico y humano del abogado chileno Ernesto Manríquez —a quien reconozco y felicito por su profesionalismo ejemplar— logramos demostrar ante los tribunales que la prórroga del pasaporte venezolano es un acto legítimo del Estado venezolano, que no constituye adulteración ni falsificación alguna. Así lo entendieron tanto el Ministerio Público, que cerró la investigación penal sin cargos, como la Corte Suprema, que confirmó lo resuelto en primera instancia y restituyó los derechos de nuestro cliente.

Este fallo reafirma principios fundamentales como la legalidad, la buena fe administrativa y el respeto a los derechos adquiridos. Rechazar o revocar residencias por el uso de un documento prorrogado —cuando esa es la única opción disponible para millones de venezolanos— no solo es jurídicamente insostenible, sino éticamente inaceptable.

Chile debe decidir si su política migratoria se guiará por la empatía y el derecho, o por el temor y la exclusión. Este caso debe ser un punto de inflexión. Como abogado, y como alguien que también ha enfrentado el exilio, no puedo olvidar que detrás de cada pasaporte prorrogado hay una historia de desarraigo, lucha y dignidad.

La Corte ha corregido una injusticia. Ahora es responsabilidad del Estado chileno evitar que se repita.

Corte Suprema Revoca Sanción A Migrante Venezolano “Penalizado” Por Usar Pasaporte Prorrogado

Por Braulio Jatar Alonso, director Socio de TC Abogados

La reciente decisión de la Excelentísima Corte Suprema de Justicia de Chile, que dejó sin efecto la revocación de la residencia definitiva de un ciudadano venezolano por el solo hecho de haber utilizado un pasaporte prorrogado, representa no solo una victoria legal, sino también un acto de justicia que llega tras años de incertidumbre y vulnerabilidad.

Nuestro representado vivió en carne propia las consecuencias de una política administrativa rígida, que lo sancionó por una condición que no dependía de él. Su caso encarna la doble indolencia que enfrentan los migrantes forzados: la del régimen autoritario que los expulsa y la de los sistemas migratorios que, lejos de ofrecer acogida, desconfían por defecto de sus documentos y trayectorias.

Gracias al trabajo técnico y humano del abogado chileno Ernesto Manríquez —a quien reconozco y felicito por su profesionalismo ejemplar— logramos demostrar ante los tribunales que la prórroga del pasaporte venezolano es un acto legítimo del Estado venezolano, que no constituye adulteración ni falsificación alguna. Así lo entendieron tanto el Ministerio Público, que cerró la investigación penal sin cargos, como la Corte Suprema, que confirmó lo resuelto en primera instancia y restituyó los derechos de nuestro cliente.

Este fallo reafirma principios fundamentales como la legalidad, la buena fe administrativa y el respeto a los derechos adquiridos. Rechazar o revocar residencias por el uso de un documento prorrogado —cuando esa es la única opción disponible para millones de venezolanos— no solo es jurídicamente insostenible, sino éticamente inaceptable.

Chile debe decidir si su política migratoria se guiará por la empatía y el derecho, o por el temor y la exclusión. Este caso debe ser un punto de inflexión. Como abogado, y como alguien que también ha enfrentado el exilio, no puedo olvidar que detrás de cada pasaporte prorrogado hay una historia de desarraigo, lucha y dignidad.

La Corte ha corregido una injusticia. Ahora es responsabilidad del Estado chileno evitar que se repita.

El Partido Comunista “asusta” a Chile después de primarias

BRAULIO JATAR

El Partido Comunista “asusta” a Chile después de primarias

Por Braulio Jatar – El Tiempo Latino de Washington

Al momento de dar comienzo a las primarias entre los partidos de la izquierda chilena, Carolina Tohá, quien terminó siendo la candidata de los partidos tradicionales de los expresidentes Allende y Lagos, levantó una barrera de entrada al advertir que Daniel Jadue, excandidato presidencial del Partido Comunista y aliado del régimen de Maduro en Venezuela, no podía competir en su sector ya que las bases generales de los partidos impedían alianzas con dictadores. Al final, Jadue no fue el ungido y, por el contrario, el dedo apuntó a Jeannette Jara, exministra del Trabajo del gobierno de Boric.

La selección parecía ser una opción válida para figurar ante lo que lucía ser un triunfo cómodo de la candidata de los expresidentes, tomando en cuenta que Gonzalo Winter, un diputado de la edad de Boric, representaba el disminuido partido del actual presidente, y de último entre los inscritos un candidato de un partido desconocido.

Tohá en el primer año del gobierno de Boric llegó como una bombera a apagar el fuego de un gobierno inexperto que tenía de ministra del Interior (encargada de seguridad) a una médica que fue expulsada de una región a balazos, luego de pretender alzar la bandera de la paz en una zona de históricos conflictos.

El tema de la inseguridad como mayor preocupación

El tema de inseguridad es el de mayores falencias entre los chilenos. Las encuestas la marcan como el mayor problema (por mucho) para los habitantes en Chile. Esta semana la Policía de Investigaciones, conocida como PDI, advierte que los secuestros han aumentado exponencialmente, junto con lo que denominan “portonazos” —se refiere a un tipo de robo de vehículo que ocurre cuando los delincuentes aprovechan el momento en que la víctima entra o sale de su hogar—, y “encerronas”, que ocurren en autopistas o vías rápidas, donde los delincuentes bloquean el paso del vehículo para robarlo.

En este escenario, la señora Jara del partido de la izquierda radical aparentaba servir para adornar unas elecciones internas cuando del lado de la derecha no se pusieron de acuerdo ni tan siquiera para organizar una igual en el bloque antagónico. Los tres “alemanes”, como los llaman a Matthei (hija de un exmiembro de la junta militar), Kast, quien perdió con Boric, y Kaiser, que descarriló la semana política al declarar que “en iguales condiciones justificaría un nuevo golpe con sus consecuencias”, no se pudieron poner de acuerdo para seleccionar uno entre los pares, todos ellos mostrando el mismo guante de hierro para frenar la inseguridad apretando el cuello de los inmigrantes, chivos expiatorios necesarios de todos los males en este Chile.

Los éxitos de Jara como ministra

Volviendo a Jara (la comunista), la añadida a última hora, la que poco puede hablar de seguridad, tenía en la mano unas cartas escondidas por la estridencia de las ofertas populistas para “acabar con la delincuencia”. Ella, a la callada, hablaba de sus éxitos. Durante su gestión ministerial, Jara impulsó reformas significativas que incluyen el incremento del salario mínimo, la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales y una profunda reforma de las pensiones. Estas medidas aumentaron su popularidad y la posicionaron como una figura central dentro del gobierno progresista.

Al cumplir 14 años, la edad mínima requerida, se unió a las Juventudes Comunistas y su primera figuración pública fue como presidenta de la FEUSACH en 1997, donde lideró extensos paros contra el gobierno de Eduardo Frei.

Resultados contundentes

Jeannette Jara ha alcanzado 825.835 votos, el 60,16%. Carolina Tohá consiguió 385.379 votos, el 28,07%. Gonzalo Winter obtuvo 123.930 votos, el 9,85%, y Jaime Mulet 37.659 votos, el 2,78%. La victoria de Jara es contundente.

Es la primera ocasión desde el regreso a la democracia en 1990 que un dirigente comunista alcanza la candidatura presidencial unificada de la izquierda chilena. Según la encuesta Pulso Ciudadano posterior a las primarias, Jara se quedó con el 33,8% de las preferencias, seguida por José Antonio Kast (Partido Republicano) con 17,3%. Evelyn Matthei (Chile Vamos) se ubicó en el tercer lugar con el 16,8%.

El comunismo como “el hombre del saco” El comunismo en Chile es un “hombre del saco” o “bogeyman”, el Coco, también conocido como Cuco, Cucuy o Cuculelé, pero… los éxitos de Jara en lo que algunos perciben como “realidades” de los más necesitados en Chile pueden ser que terminen encendiendo el cuarto oscuro de estos “comunistas” que tanto temen las niñas y niños convertido en adultos votantes.

El velo de la ignorancia que nunca cruzó la Secretaria de Trump

El velo de la ignorancia que nunca cruzó la Secretaria de Trump

El velo de la ignorancia que nunca cruzó la Secretaria de Trump
Braulio Jatar (Ex preso político de Maduro)
El Tiempo Latino (ETL), Washington.-

¿Qué tipo de sociedad diseñaríamos si no supiéramos si naceremos ricos o pobres, ciudadanos o inmigrantes, hombres o mujeres, sanos o enfermos, parte de una mayoría o de una minoría? Esa es la pregunta esencial que plantea el filósofo John Rawls en su célebre experimento mental del “velo de la ignorancia”, desarrollado en su obra Teoría de la Justicia (1971).

Rawls nos invita a imaginar que debemos establecer las reglas de convivencia sin conocer de antemano qué lugar ocuparemos en esa sociedad. Al no saber si estaremos arriba o abajo, dentro o fuera de la pirámide social, tenderemos —racionalmente— a crear instituciones justas, equitativas y dotadas de mecanismos de protección para todos, especialmente para quienes puedan quedar en desventaja. Porque, al final, podríamos ser uno de ellos.

Este ejercicio filosófico no es una abstracción académica: es una brújula ética para quienes tienen el poder de diseñar políticas públicas. Exige empatía estructural, la renuncia al privilegio como punto de partida, y el reconocimiento del otro como igual en dignidad, derechos y protección. Sin embargo, lo ocurrido el pasado 20 de mayo, durante una audiencia del Senado estadounidense, demuestra que hay quienes ni siquiera han rozado ese velo, mucho menos lo han cruzado.

Ese día, la secretaria de Seguridad Interior de la administración Trump, Kristi Noem, fue interpelada por la senadora Maggie Hassan sobre el significado del habeas corpus. Su respuesta fue no solo equivocada, sino radicalmente opuesta a su verdadero significado: afirmó que se trata de una facultad presidencial para “remover personas del país”. Hassan la corrigió de inmediato. El habeas corpus —del latín “que tengas” o “entregues el cuerpo”— es una garantía milenaria contra las detenciones arbitrarias.

Es el derecho de cualquier persona, sin importar su nacionalidad o estatus, a exigir que un juez revise la legalidad de su detención. Es, como bien dijo la senadora, lo que separa a una democracia de un estado policial. Y como ex preso político del régimen de Maduro, doy fe del precio humano que se paga cuando ese derecho es pisoteado.

El habeas corpus no es una fórmula retórica; es una conquista civilizatoria. Incorporado a la Constitución estadounidense como herencia del derecho común inglés, su historia se remonta a 1679, cuando el Parlamento británico obligó al rey a liberar a los detenidos sin causa legal. En Estados Unidos, su suspensión ha sido extremadamente rara, limitada a momentos excepcionales como la Guerra Civil, y siempre con autorización del Congreso.

Juristas y académicos han alzado la voz. Lee Kovarsky, profesor de derecho en la Universidad de Texas y experto en habeas corpus, advirtió que suspenderlo representaría un “desastre histórico nacional”. No exagera. Estados Unidos fue fundado sobre los principios de libertad y justicia; renunciar a ellos en nombre del miedo es traicionar su esencia.

Frente al autoritarismo —y también al populismo, sin importar su ideología—, el velo de la ignorancia de Rawls reaparece como un antídoto moral. Si quienes detentan el poder no están dispuestos a diseñar un sistema justo sin saber si lo vivirán desde el centro o desde la periferia, lo que construyen no es justicia: es privilegio encubierto en leyes.

Y cuando finalmente se levanta el velo, y descubrimos el lugar que nos ha tocado ocupar —como presos, migrantes, mujeres, disidentes o simples ciudadanos— puede ser ya demasiado tarde para reclamar lo que no se defendió cuando aún había tiempo. El habeas corpus no se discute: se honra, se protege y se enseña. Porque sin él, no hay libertad que valga ni justicia que resista.

Los números de OnlyFans y la persuasión en redes sociales

Un video viral de Instagram muestra a una mujer vestida con elegancia ejecutiva, mirada firme y tono categórico. Declara que 4 millones de mujeres en Estados Unidos tienen cuenta en OnlyFans

Los números de OnlyFans y la persuasión en redes sociales
Por Braulio Jatar – Para El Tiempo Latino
Un video viral de Instagram muestra a una mujer vestida con elegancia ejecutiva, mirada firme y tono categórico. Declara que 4 millones de mujeres en Estados Unidos tienen cuenta en OnlyFans, y que 1.2 millones tienen entre 18 y 24 años, lo que —según su cálculo— equivaldría a que una de cada diez mujeres jóvenes del país está en la plataforma.
Luego afirma que 82 millones de hombres estadounidenses están suscritos a OnlyFans, de los cuales el 90% serían casados, y que el usuario promedio es un hombre blanco, heterosexual y en matrimonio, con el supuesto respaldo de que el 68% de los usuarios son blancos y el 87% son hombres.
Cierra con una frase que mezcla alarma moral y datos: “Si 10% de nuestras jóvenes están vendiendo su cuerpo y la mitad de nuestros hombres casados las consumen… ¿qué futuro le queda a nuestra sociedad?”
Los números impactan. La seguridad del discurso impresiona aún más. Pero ¿son ciertos?
Según el U.S. Census Bureau, en EE. UU. hay alrededor de 13 millones de mujeres entre 18 y 24 años. Si 1.2 millones de ellas están en OnlyFans, el porcentaje sería 9.2%, no 10%. Aun así, es un número llamativo… si fuera cierto. Pero no hay verificación oficial ni estudios serios que respalden esa cifra, ni mucho menos los 4 millones de mujeres en la plataforma, que parece inflada o basada en cuentas no activas, duplicadas o globales.
El dato más escandaloso —y falso— es el de los 82 millones de hombres estadounidenses suscritos. Con una población masculina total de 165 millones, eso implicaría que uno de cada dos hombres paga por contenido en OnlyFans, cuando la propia plataforma estima menos de 3 millones de usuarios activos que pagan mensualmente en todo el mundo.
Tampoco hay respaldo serio para afirmar que el 90% de esos usuarios son hombres casados. De hecho, los estudios disponibles muestran que el consumidor promedio de contenido sexual digital es soltero, joven y con baja interacción social.
¿Por qué entonces este tipo de videos son tan persuasivos?
Porque cumplen con los tres principios de la persuasión definidos por Aristóteles hace más de dos mil años: ethos (autoridad), pathos (emoción) y logos (lógica aparente).
• Ethos: La mujer proyecta confianza. Su presencia, tono y estilo la colocan como figura de autoridad, aunque no lo sea.
• Pathos: Apela al miedo, a la indignación moral, a la crisis social. El contenido se siente urgente, y eso genera viralidad.
• Logos: Usa datos y porcentajes sin fuentes. El formato parece técnico, aunque los datos no resistan el mínimo contraste.
Este no es un fenómeno aislado. Sucede con contenidos virales sobre salud, política, inmigración o género. La estética ha reemplazado al rigor. Ya no se trata de quién tiene razón, sino de quién parece tenerla. En redes, cualquiera puede convertirse en “experto” si domina la forma.
Frente a esto, la defensa no está en censurar, sino en pensar. La persuasión bien presentada puede ser útil, pero también peligrosa cuando enmascara desinformación. La verdad, si quiere sobrevivir en el siglo XXI, necesita vestirse mejor y hablar más fuerte. Porque en la economía digital de la atención, las cifras maquilladas ganan… si nadie las desenmascara.

Braulio Jatar
Presidente de ILC Consultores, Socio de TC Abogados Chile. Comunicador, profesor y escritor en temas de desarrollo de inteligencias y derechos humanos.

Los salvadoreños también votan con los piesPor Braulio Jatar | El Tiempo Latino, Washington D.C.

MIGRACION EL SALVADOR EEUU

Los salvadoreños también votan con los pies
Por Braulio Jatar | El Tiempo Latino, Washington D.C.

Desde que Nayib Bukele asumió la presidencia de El Salvador en junio de 2019, un relato persistente ha dominado las conversaciones sobre migración centroamericana: que su mano dura contra las pandillas ha logrado lo que otros gobiernos no pudieron, detener el éxodo de salvadoreños hacia Estados Unidos.
Esta narrativa, repetida incansablemente, se ha convertido en uno de los pilares del capital político de Bukele. Sin embargo, el análisis de los datos objetivos lleva a una conclusión distinta: sus conciudadanos no han dejado de emigrar, y tampoco hay evidencia de que muchos estén regresando por voluntad propia.
El gráfico de encuentros fronterizos, con agentes de los Estados Unidos, compilado por Jeffrey Swindle y Matthew D. Blanton nos muestra algo revelador: las tendencias migratorias salvadoreñas no son excepcionales, sino que siguen patrones similares a los de sus vecinos Honduras y Guatemala.

MIGRACION EL SALVADOR EEUU


Las tres líneas —amarilla para El Salvador, roja para Honduras y azul para Guatemala— dibujan una coreografía casi sincronizada a lo largo de toda la década analizada. Sus ascensos, caídas y picos más pronunciados se dan con una sorprendente simultaneidad regional. No obstante, salta a la vista que la línea correspondiente a El Salvador ya no supera a la de sus vecinos. Hoy, es Honduras la que marca los picos más altos.
Cuando Bukele tomó posesión en junio de 2019, marcado por la primera línea vertical en el gráfico, El Salvador ya estaba experimentando un aumento en encuentros fronterizos, tendencia compartida con sus vecinos. Más revelador aún: tras la implementación del Estado de Excepción en marzo de 2022 —segunda línea vertical—, la disminución observada en los encuentros de migrantes salvadoreños con la patrulla fronteriza estadounidense es prácticamente idéntica a la experimentada por guatemaltecos y hondureños.
Contrario a lo que sugiere la propaganda oficial, los salvadoreños responden a los mismos factores que impulsan a sus vecinos en la región. El desempleo, la pobreza persistente y la falta de oportunidades económicas. Problemas que el gobierno de El Salvador tampoco ha resuelto de forma estructural.
Nadie puede negar que Bukele ha transformado la realidad salvadoreña en términos de seguridad ciudadana. Barrios que durante décadas estuvieron bajo el control de la MS-13 y Barrio 18 hoy experimentan una tranquilidad desconocida por generaciones. Sin embargo, este logro ha venido acompañado de detenciones arbitrarias, la suspensión prolongada de garantías constitucionales y una criminalización basada en la apariencia —particularmente contra jóvenes con tatuajes—, factores que, lejos de desalentar la migración, han generado nuevos motivos para huir del país.
Este círculo vicioso resulta especialmente trágico para los deportados Salvadoreños que emigraron hace años —muchos con tatuajes adquiridos durante su vida en Estados Unidos— ahora enfrentan una doble amenaza: la persecución por parte de las autoridades migratorias bajo la administración Trump y, al ser deportados, la presunción de culpabilidad en su propio país. Son vistos no como retornados, sino como sospechosos.
El verdadero desafío para El Salvador no es únicamente reducir la violencia pandilleril —un logro indiscutible del gobierno de Bukele, aunque alcanzado a costa de graves retrocesos en materia de derechos humanos—, sino construir un país donde los salvadoreños puedan imaginar un futuro digno. Un país donde los jóvenes no sientan que emigrar es su única salida. Un país donde el respeto al Estado de derecho y las oportunidades económicas sean realidades tangibles, y no promesas eternamente aplazadas.
El Salvador no es excepcional. Sus ciudadanos siguen votando con sus pies, emprendiendo el peligroso camino hacia el norte en números proporcionalmente similares a sus vecinos, revelando que la verdadera solución al desafío migratorio sigue siendo esquiva, incluso para el gobierno más popular de América Latina.

DDHH sin alma: El caso de Isabel Amor en Chile.

Isabel Amor en Chile

DDHH sin alma: El caso de Isabel Amor en Chile.
Por Braulio Jatar (ETL)
En el escenario de Chile, se despliega un drama shakespeariano bajo los fríos vientos del invierno. Isabel Amor, activista destacada por los derechos humanos y defensora de la diversidad sexual, se ve confrontada por un pasado que no le pertenece. Hija de Manuel Antonio Amor Lillo, su relación familiar agridulce se ha convertido en el epicentro de su propia tragedia.
Tras el golpe de estado contra el presidente Salvador Allende en 1973, el cirujano Amor Lillo fue designado responsable de un hospital de campaña situado en el Estadio Nacional que, bajo la dictadura de Augusto Pinochet, se convirtió en un notorio centro de detención y tortura. En 2024, la justicia condenó al médico a tres años de prisión, subrayando que le era imposible ignorar las detenciones y torturas ejecutadas en el recinto. Sin embargo, no se le atribuye una participación directa en estos hechos.
Apenas dos días después de haber sido nombrada directora regional del Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género (SernamEG) en la región de Los Ríos, Isabel fue destituida. Su despido estuvo marcado por una controversia ligada a un borrador de entrevista para la revista Sábado de El Mercurio, donde supuestamente no asumió con suficiente firmeza la responsabilidad de su padre en los eventos delictivos por los que fue sentenciado.
Isabel Amor nunca ha ocultado sus lazos familiares ni sus convicciones personales. Durante el reportaje, aún no publicado, expresó su creencia en la versión de su padre, quien sostiene que no tuvo participación directa en los actos de tortura. Esta postura, que Isabel defiende, se basa en la coincidencia entre las afirmaciones del condenado y los hechos establecidos en su sentencia. Esta lealtad filial, seguida de su remoción del cargo, parece ser una pena adicional impuesta a la condena de su progenitor, suscitando graves cuestionamientos éticos
¿Es justo que Isabel Amor sea evaluada profesionalmente por sus vínculos familiares y sus creencias personales sobre la culpabilidad de su padre? ¿Debe alguien renunciar a su familia para desempeñar un cargo público? ¿Es posible mantener la compasión y la comprensión mientras se defienden principios de justicia inflexibles?
Este caso nos impone una vez más, reflexionar profundamente sobre nuestros principios y prácticas en materia de derechos humanos y la pendiente reconciliación que sigue siendo un importante déficit en la historia chilena.
Es crucial que nadie dude que la defensa de los derechos fundamentales no debe llevar a la deshumanización de la sociedad, ni mucho menos motivar decisiones injustas por parte del Estado. Los derechos humanos no deben ser tratados como deudas eternas, atrapados en un ciclo interminable de traspasos y reclamaciones, como si fueran parte de una cadena incesante de endosatarios.

Boric despierta y derrumba a Allende 50 años después

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Boric despierta y derrumba a Allende 50 años después
Por Braulio Jatar Alonso
El Tiempo Latino (Washington)
En la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado liderado por el general Augusto Pinochet, el presidente chileno Gabriel Boric sorprendió a todo el país recitando de memoria el histórico discurso de Salvador Allende del 11 de septiembre de 1973. La escena, transmitida en vivo por la televisión nacional y amplificada por altavoces alrededor del Palacio de La Moneda, devolvió la voz del presidente mártir a los espacios donde cayó bajo el fuego de las fuerzas golpistas. Una escena potente, poética y simbólicamente conmovedora.
Es comprensible imaginar que, motivado por la solemnidad del momento, Boric concibiera la idea de convertir la última residencia de Allende —ubicada en la calle Guardia Vieja, en la comuna de Providencia— en un museo histórico. Para ello, convocó a sus colaboradores más cercanos: la ministra de Bienes Nacionales, Marcela Sandoval, la ministra de Defensa y nieta del expresidente, Maya Fernández Allende, y la senadora Isabel Allende Bussi, su hija. Todos, conmovidos por la carga simbólica, habrían abrazado esta visión patrimonialista: convertir en memoria estatal el patrimonio familiar del más importante líder de la izquierda chilena.
Pero en medio de la efervescencia emocional, se omitió un detalle de proporciones constitucionales.
La Constitución Política de la República de Chile, en su Artículo 36, establece la prohibición expresa para los Ministros de Estado de “celebrar o caucionar contratos con el Estado” durante su ejercicio. La Ley Orgánica Constitucional N°18.575, sobre las bases de la Administración del Estado, refuerza esta restricción en su Artículo 56, que prohíbe que funcionarios públicos celebren contratos con organismos del Estado si tienen vínculos familiares o conflicto de interés. A esto se suma la Ley N°20.880 sobre probidad en la función pública y prevención de conflictos de intereses, que impide cualquier operación que beneficie económicamente a un funcionario o su familia directa a costa de los recursos del Estado.
Pues bien: el contrato de compraventa de la casa de Salvador Allende fue firmado tanto por Maya Fernández como por Isabel Allende, ambas en funciones públicas. La operación se habría concretado por el equivalente a 933 millones de pesos chilenos (cerca de 1 millón de dólares), y lo más grave: el inmueble seguiría siendo ocupado por la familia Allende, incluso luego de transferido al fisco. Es decir, además de la compra, había una cláusula de usufructo implícito.
A nadie se le ocurrió pensar —ni siquiera a los acérrimos críticos del capitalismo— que una mejor opción habría sido donar el inmueble al Estado chileno como gesto histórico. Por el contrario, la negociación asumió las formas más crudas del libre mercado: se vendía la memoria, pero se seguía disfrutando del bien.
Como era previsible en un Estado de Derecho como Chile, la operación produjo una cadena de consecuencias institucionales. La primera en caer fue la ministra Marcela Sandoval, quien presentó su renuncia en enero tras el escándalo. Luego le siguió la propia Maya Fernández, quien dejó el Ministerio de Defensa en marzo. Finalmente, el 3 de abril de 2025, el Tribunal Constitucional resolvió por mayoría que Isabel Allende Bussi incurrió en una infracción grave a la Carta Magna y fue destituida de su cargo como senadora, quedando inhabilitada para ejercer funciones públicas por cinco años.
De esta manera, el sueño simbólico de Boric —nacido probablemente entre lágrimas, banderas y discursos durante la conmemoración de los 50 años— terminó convirtiéndose en un derrumbe institucional y familiar. No sólo se afectó la imagen de Salvador Allende, sino también la credibilidad de su descendencia política.
Una tragedia sin épica. Un homenaje que terminó en escándalo. Y una lección sobre cómo incluso las más nobles intenciones pueden naufragar cuando la legalidad se ve como un trámite prescindible.

Informe de Desarrollo Humano Chile 2024 (Resumen)

Informe de Desarrollo Humano Chile 2024 (Resumen)

El reciente Informe de Desarrollo Humano 2024 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) aborda una paradoja clave en Chile: mientras el país ha logrado avances significativos en indicadores de desarrollo humano, como la reducción de la pobreza y el aumento de la esperanza de vida, enfrenta grandes dificultades para implementar cambios que respondan a las demandas sociales​ (Cooperativa.cl)​ (Radio Pauta 100.5).

Desafíos para el cambio

Una de las principales conclusiones del informe es la persistente disfuncionalidad en la relación entre la ciudadanía, las élites políticas y los movimientos sociales. Aunque el 88% de los chilenos desea cambios, existe una marcada preferencia por que estos se produzcan de manera gradual​ (Radio Universidad Chile)​ (Tele13 Radio). Este deseo de cambios pausados parece ser una reacción al agotamiento generado por intentos fallidos de reformas abruptas, como los recientes procesos constitucionales y los estallidos sociales​ (El País).

Desconfianza y polarización

El informe revela que la desconfianza en los liderazgos políticos es uno de los principales obstáculos para el progreso en Chile. Un 67% de los ciudadanos cree que los líderes políticos priorizan sus propios intereses, carecen de experiencia y no comprenden los problemas reales de la gente​ (Radio Universidad Chile). Además, la polarización del debate público agrava esta situación, impidiendo el consenso necesario para avanzar en reformas cruciales, como las del sistema de pensiones y salud​ (Radio Pauta 100.5).

Oportunidades y futuro

A pesar de estos desafíos, el informe también resalta oportunidades. La sociedad chilena sigue mostrando un fuerte compromiso con la democracia y una creciente intolerancia hacia la desigualdad. Sin embargo, para aprovechar estas oportunidades, es fundamental reconstruir la confianza en las instituciones mediante resultados concretos en protección social y derechos​ (Tele13 Radio).

Este informe ofrece una visión profunda sobre las dificultades de Chile para adaptarse a los cambios sociales y económicos, y subraya la necesidad de un liderazgo más conectado con la realidad de los ciudadanos. Es crucial que tanto las élites como la ciudadanía comprendan que los cambios requieren tiempo, pero también voluntad política y acuerdos pragmáticos​ (Radio Universidad Chile).